Primera escuela de Trabajo Social en Latino América

 

 

CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO


El Contexto Sociopolítico en el cual nació la profesión en Chile está situado por el fin de la Primera Guerra Mundial y por la Crisis Económica que vivió el país a comienzos del 1900. En efecto, el fin de la Primera Guerra Mundial, significó el cambio del centro hegemónico desde Inglaterra a Estados Unidos, que da inicio a la expansión del capitalismo norteamericano al aumentar sus inversiones en Chile en busca de materias primas, lo que influyó en todo orden de cosas en el país.

La crisis del país queda también documentada por el descubrimiento del salitre sintético y el cierre de las salitreras del Norte de Chile, con lo cual surge una gran masa de trabajadores cesantes, con la consecuente crisis económica y social. Paralelamente, Chile experimenta una considerable presión social, dando origen a una serie de Leyes Sociales. Su aplicación requiere de profesionales especializados para intervenir, racional y técnicamente a través de programas dirigidos a los sectores deprimidos y asegurarles su subsistencia.

En el plano político nacional, con la elección presidencial en 1920, de don Arturo Alessandri, se propician una serie de programas de reforma civil, obteniendo una gran resistencia del Congreso Nacional y que paralelo a las crecientes demandas de los obreros, sucede en 1924, un Golpe Militar. Este hecho produjo la aprobación de un bloque de Leyes Sociales, tales como: Seguro Obrero, Contrato de Trabajo, Organización Sindical y Sanidad Ambiental, entre otras. No obstante, pese a los beneficios sociales que contenían dichas leyes, éstas sólo se referían a medidas paliativas, ya que los problemas económico-sociales persistían. Esta realidad, tiene el mérito de que se crea conciencia de enfrentar estos problemas mediante acciones sociales organizadas, con personal preparado, lo que sienta las bases para la creación del Servicio Social Profesional.

 

 

 


PRIMERA ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL


La primera Escuela de Trabajo Social de Chile y América Latina se creó en 1925 por iniciativa del Dr. Alejandro del Río y surge con una orientación paramédica y parajurídica y con un sello marcadamente femenino. En aquel entonces el énfasis de la acción se dio con una fuerte motivación Filantrópica y Apostólica.

El primer curso fue inaugurado el 4 de mayo de 1925, que junto con dar inicio a la profesionalización de los Servicios Sociales, marca un hito importante en América Latina, al constituir esta experiencia, al desarrollo de la profesión en diversos países del continente.

Desde sus inicios, la Escuela tuvo una influencia Europea (Alemana, Belga y Francesa). Precisamente, la Dirección de la Escuela, tuvo sus dos primeras Directoras de Nacionalidad Belgas. La primera de ellas, fue Madame JENY BERNIER y la segunda, Madame LEO CORDEMAN de DE BRAY. Posteriormente, dirigieron el plantel, Doña Luisa Fierro, Chilena, quien fue nombrada en calidad de interina, mientras llegaba desde Rumania, CRISTINE GALITZI, doctorada en Servicio Social en Estados Unidos. Con su dirección se dio comienzo a una gran lista de profesionales chilenas que tuvieron a su cargo la dirección de la Escuela, cuyos aciertos posibilitaron obtener becas para sus egresados, en Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa. Estos profesionales, doctorados en Servicio Social, aportaron a Chile el acervo de sus conocimientos que supieron adaptar al país, conforme a las necesidades de cada época.

Este primer plantel se denominó "Escuela de Servicio Social de la Beneficencia", y dependía de la Junta de Beneficencia de Santiago de Chile, que tenía como prioridad fundamental la organización y administración de hospitales para indigentes y asegurados. Por este motivo, la concepción de este plantel fue de corte benéfico asistencial, siendo su área de acción la salud. Posteriormente, en honor a su fundador, pasó a llamarse "Escuela de Servicio Social Dr. Alejandro del Río."

En estricto rigor, debe admitirse que, la primera Directora Chilena de la Escuela de Servicio Social de la Beneficencia fue doña LUZ TOCORNAL DE ROMERO, quien fuera alumna del primer curso de la carrera, en 1925. Una vez egresada, trabajó en el Hospital Roberto del Río y luego en la Casa de Huérfanos (posteriormente, Casa del Niño). Asumió la Dirección de la Escuela entre los años 1939 y 1954. En aquella época se proyectó mucho el Servicio Social a América Latina, y esto por una razón muy simple: las únicas Escuelas que existían, sobre la profesión, eran las chilenas y a ellas venían muchos extranjeros a estudiar.

Luz Tocornal de Romero, quien con excepcionales cualidades personales y profesionales, dirigió la Escuela, durante 15 años, conduciendo y perfeccionando la docencia y su práctica, incorporando a la enseñanza disciplinas que en otros países habían demostrado eficacia, teniendo siempre presente, las características propias de la idiosincrasia latinoamericana.

Reporta Valentina Maidagán, que las primeras actividades de dicha Escuela se desarrollaron en establecimientos asistenciales u hospitalarios, mas no con el carácter de ayudantes del médico, sino ejerciendo sus propias funciones cerca de los enfermos y de las familias de éstos, buscando la solución de los problemas socioeconómicos, que casi sin excepción, agravaban la situación de los pacientes.

La formación profesional en su primera fase, tendió a preparar personal para que actuara en el campo médico-social, en organismos públicos de asistencia y seguridad social, atendiendo al enfermo y su grupo familiar, centrando su atención en el tratamiento de problemas sociales que afectaban la recuperación del paciente y además aportar datos del medio ambiente al médico, para contribuir al Diagnóstico y Tratamiento.

La carrera tenía una duración de tres años y sus programas daban énfasis a la educación familiar, educación sanitaria, nociones de medicina general y salud pública.. Con respecto a la intervención profesional, las modalidades con que se aprecian los Servicios Sociales de la época, le infirió un carácter asistencial, paternalista y centrado en el problema, de modo que el trabajo con el individuo y la familia estaba orientado a adaptar al hombre a la sociedad, conforme al paradigma funcionalista en que se adscribe inicialmente el Trabajo Social.

El título que otorgaba esta pionera Escuela era el de Visitadora Social, asociándose esta nominación con su labor de visitar en los domicilios a los necesitados, procedimiento recomendado por SAN VICENTE DE PAUL, uno de los precursores de Servicio Social, modalidad que se mantiene hasta nuestros días, por su aporte en el trabajo de campo.

Las primeras egresadas fueron rápidamente contratadas en la Asistencia Pública, en la Casa Nacional del Niño, en obras de beneficencia privada, como el Patronato Nacional de la Infancia, la Sociedad Protectora de la Infancia, el Consejo de Defensa del Niño, entre otras instituciones. Dice Valentina Maidagán que con el correr de los años, no hubo en Chile institución alguna que directa o indirectamente se relacionara con el progreso social, que no contara entre sus miembros con estos profesionales.

La idoneidad de las primeras "Visitadoras Sociales" de Chile, fue reconocida por las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y otros organismos internacionales que les confiaron misiones de enseñanza, asesoramiento y organización en muchos países de América Latina y, bajo su orientación técnica, se crearon nuevas Escuelas e Institutos de Servicio Social en Argentina, Bélgica, Ecuador, Honduras, Guatemala, Uruguay, Venezuela, por citar algunos países.

También fue una forma de intensa difusión de conocimientos profesionales que enfocó la Escuela de Servicio Social "Dr. Alejandro del Río", la concesión de Becas de Estudio a candidatos de todos los países de América Latina y de España. Estos profesionales, después de titulados en Chile, comienzan a desempeñar importantes cargos en sus respectivos países o son seleccionados para misiones técnicas en el extranjero.

El 1° de Enero de 1971, la Escuela "Dr. Alejandro del Río", pionera de la profesión en Chile y Latinoamérica, fue fusionada con la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Chile de Santiago, traspasándose todos sus bienes a esa Entidad. Su actual heredera es la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago.